Don Fedeguico Jiménez Losantos está que trina contra el gobierno de "Maricomplejines", don Mariano - al decir del ex Bandera Roja y ex PSUC, "bípedo implume nacido en Pontevedra" -, porque han elevado a la categoría ministerial a su archienemigo don Alberto Ruíz Gallardón, que hasta la fecha en que recibió la llamada, la de don Mariano digo, ocupaba plaza de alcalde de Madrid. Además, a don Federico le escama sobremanera que junto a Alberto I ( apodado El Espeleólogo, por las numerosas cuevas excavadas en la capital bajo su mandato), el flojo del pontevedrés haya confiado en don Jorge Fernández Díez (Interior) y don Pedro Morenés (Defensa) Y ya de paso, aprovecha la ocasión para declarar su amor por UPyD y doña Rosa Díez, tanto monta - monta tanto, ya que, en su sabia opinión "el único discurso ético que, repito, sería asumible al 95% por los votantes del PP y al 80% por los votantes del PSOE, pero sobre todo por los del PP, el único discurso ético, moral y político fue el que hizo UPyD", advirtiendo al pontevedrés de que "no te pongas chulo". Ríete tú de Chuck Norris.
Verán ustedes, la cosa está en que don Mariano, el líder de la derecha hispánica, ha cometido el error de romper con una tradición arraigada en ésta, la derecha hispánica digo, desde 1938, que no es otra que la de repartir cuotas de representación en el Gobierno de España a todas y cada una de las "familias" de la derecha. En el Gobierno del señor de Pontevedra tienen representación las siguientes "familias", a saber: el sector de la Iglesia Católica digamos vaticanista, el sector neoliberal del PP, la familia liberal, el ejército a través de la aristocracia y los tecnócratas del Opus Dei ¿Les falta alguien? En efecto, no están, no se les ve al menos, por lo que en todo caso están - o siguen estando, incluso ahora ¡Maldito Rajoy! - "oscurecidos", como en 1969 y siguientes ¡Ah! Que aún no han caído ¡Sí, hombre! ¡Los falangistas! Aten cabos, pues, a ver: don Fedeguico, en su "loca juventud" anduvo triscando en grupos de extrema izquierda para, ya de mayor, pasarse al otro lado, habida cuenta de la escasa distancia mediante y lo fácil que es caer al abismo cuando se está en el borde. Total, que don Federico se halla en el "lado oscuro de la fuerza", inserto en la familia "falangista" de la Derecha Hispánica Unificada, el PP vamos - para qué andar con eufemismos -, y está rabiosito porque llegado el momento de materializar la tantas veces aplazada "revolución pendiente", el Caudillo - de España por la Gracia de Dios - resulta que ningunea a la "fuerza de choque", a "la claque", cuyos impagables servicios a la causa arrastran importantes sacrificios contados desde 1937, cuando defenestraron a otro Federico, a don Federico Manuel Hedilla Larrey, a cambio de rascar bola en el franquismo. Bien, pues sigan atando cabos y relacionen esto con su declarado amor por UPyD y doña Rosa Díez. Como dice el refranero hispánico: "blanco y en vasija, leche fija".
La muchachada falangista anda rascándose los bajos, escocidos a consecuencia del escalde propiciado por el desaire que ha perpetrado el pontevedrés barbado contra ellos, y allí, sentaditos en sus cinco escañitos, lamentan haber ofendido al Caudillo. Sin embargo mascan su rencor en silencio como sufren las almorranas e impasible el ademán, esperando otra vez la llegada de la primavera por cielo, tierra y mar a sus Españas Imperiales, o por lo menos con ínfulas de Imperio, aunque sea sólo espiritual, ya estarán contuberniando contra el resto de familias de la Derecha Unificada, y no tardarán en desatar otra "ofensiva". Luego, cuando pase, no digan que no les avisé.
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