Ya está, ya lo han conseguido ustedes, el barbado y farfulloso líder de la derecha hispánica, un señor de Pontevedra, Galicia, está instalado en el Palacio de La Moncloa, intitulado como Presidente del Gobierno de España por la Gracia de Dios y del Rey, habida cuenta de que ante ambos y a ambos ha jurado lealtad. Espero que estén contentos. Empieza el "lustro mariano", durante el que vamos a disfrutar lo votado a través de las medidas que nos sacarán de la crisis y nos llevarán a cotas desconocidas e inéditas de prosperidad y riqueza. Porque para eso han ido ustedes a las urnas, contentos como los "enanitos" del cuento de "Blancanieves", cantando "I hope, I hope" ¿Verdad? Vale, pero luego no me vengan llorando, diciendo "¿Qué hemos hecho? ¡Qué hemos hecho!" cuando la cruda realidad revele su feo rostro y les sonría con malicia, porque ya no habrá remedio y habrá que apechugar con las consecuencias de sus actos. Al menos durante una legislatura completa, cuatro años, casi un lustro, que podríamos considerarlo entero si tenemos en cuenta que hace un año que Zapatero estaba ya desactivado como Presidente del Gobierno, cargo que ejercía interinamente, a la espera de que el pontevedrés ocupase la plaza. Eso sí, siempre y cuando a la Presidenta, doña Ángela Merkel, no le dé por enviar a Ludwig a poner orden, relevando al gallego.
El Gobierno de don Mariano, infiltrado por dobles agentes de los mercados, amén de la inevitable cuota de estómagos agradecidos y trepas varios, siempre tan útiles a la causa y sobre todo tan manejables por el líder, supone un paso más hacia el desastre. Un desastre en el que debemos prestar atención a una circunstancia paradigmática, esto es, que hay un ministerio de economía y otro de hacienda, pero ninguno de administraciones públicas, total para qué, si no va a quedar ninguna en pié, tal es el furor destroyer de don Mariano respecto al estado del bienestar. Para eso se ha hecho un Consejo de Ministros que parece un escenario del guiñol, donde don Mariano es el titiritero delegado, designado por Alemania, para meterles la mano por el culo a los ministros vacíos de alma, para joderlo todo básicamente. Miren, si no me creen, a don Alberto Ruíz Gallardón, soplapollas mayor del Reino, elevado al rango ministerial en la rama de Justicia; a don Miguel Arias Cañete, catador de chuletones al por mayor, que repite en el ministerio de Agricultura y Ganadería, sobre todo la bovina; y lo más inquietante, a don Luís de Guindos, de Lehman Brothers, convertido en señor de la economía patria, al alimón con don Cristóbal Montoro, protegido de don Rodrigo Rato en el Aznarato ¿Cómo va la úlcera? Lo decía hace unos días en un almuerzo de trabajo, que hay que echar mano del refranero hispánico que dice aquello de "otros vendrán, que bueno me harán", para comprender las razones por las que dentro de un tiempo vamos a considerar a los peripatéticos y a la postre absolutamente incompetentes Gobiernos del leonés de la Zeja un prodigio de alabar.
Un día de estos me pasaré a verles a ustedes para agradecerles en persona los extraordinarios servicios prestados, porque gracias a su decisión de concederle al pontevedrés cavernario la mayoría absoluta, estaremos como vamos a estar, esto es, disfrutando de las mieles de un Gobierno diseñado a medida para jodernos la vida a las personas normales. Se lo dije por activa y por pasiva, se lo advertí, que se estaban equivocando, que no les votasen, que no nos representan, que votasen a otros, los que fueren, e incluso que votasen a Chuck Norris, pero nada, ni puto caso, como siempre, y miren ahora cómo estamos. No sé. Déjenme tiempo, que ya estoy acariciando la idea de desempolvar la guillotina para esclarecer esto de imbéciles, que parece que si echan a volar no veremos el Sol en mucho tiempo.
6 comentarios:
Para hacer bueno cualquiera de los gobiernos de ZP hace falta algo más que un gobierno del PP. Concretamente hará falta algo más que este gobierno recién nombrado. Al menos en esta ocasión todos son gente formada y con experiencia. Haría falta un milagro (del diablo) para hacer bueno a ZP. Pero claro, tú no crees en los milagros...Yo tampoco.
Amparo, te veo muy optimista. Ya se te pasará. En un par de meses echaremos de menos al inútil de la Zeja, ya lo verás.
Yo creo que amparo tiene razón en que este gobierno está muy preparado para servir a los intereses de las grandes empresas y las políticas neoliberales, ya que no tendrá remordimiento de conciencia en tomar medidas que recorten el Estado del Bienestar para entregarlo al empresariado. Tampoco el de la zeja tuvo demasiado reparo.
Por cierto, en mi blog te dejo mis mejores deseos para ti y tus seres queridos. http://antoniopc.blogspot.com/2011/12/lo-que-yo-te-deseo.html
Un abrazo afectuoso
¡Hombre! ¡Don Antonio! Gracias por pasarse por esta, que es su casa también. Un abrazo.
Si optimista es pensar que peor que ZP es más que complicado hacerlo, pues sí, soy optimista.
Antonio, ¿servir a los intereses de las grandes empresas y las políticas neoliberales, ya que no tendrá remordimiento de conciencia en tomar medidas que recorten el Estado del Bienestar...?. Parece que el Estado del Bienestar sale gratis, o lo paga la algún partido político. El Estado de Bienestar lo pagamos, los que afortunadamente estamos trabajando todavía (y no me importa pagarlo, ni mucho menos), pero es que cada día somos menos, y claro, a este ritmo se va a quedar el Estado del Bienestar más solo que la una. Tendremos Estado del Bienestar, pero ¿quién lo pagará?.
Sin trabajadores no hay empresas, y sin empresarios no hay trabajo. Tendremos que llegar los unos y los otros a un equilibrio. Ya está bien del discurso infantil de derecha-empresarios-malos-malotes, izquierda-trabajadores-buenos-buenísmos. ¿No es esto simplificar un poquito?
Amparo, ya lo descubrirás por tí misma, pero te avanzo que hay una trampa en el argumento de la "superación" del debate izquierda-derecha. No es verdad que sea una simplificación, porque situados en uno u otro lado del continuo ideológico, la orientación de la praxis política es radicalmente diferente. A eso es a lo que apunta Antonio y esa es su denuncia. Y no hace falta que te lo creas, porque sí, bastarán un par de meses - o menos, me temo - para que todo quede en evidencia y veamos con meridiana claridad de qué pie cojea este Gobierno. Una pista: durante la dictadura se repitió una constante en los "gobiernos", el reparto de cuotas entre las diversas familias de la derecha, igual que ahora.
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