Dice el refranero hispánico que "a todo cerdo le llega su San Martín" y aunque a veces el santo se retrasa y en vez de venir en noviembre lo hace en enero, pareciéndole mientras tanto al gorrino que su salvación es factible, finalmente el día de la matanza se materializa y puerco se transforma en embutido. Eso mismo, salvando las distancias, le está pasando a don Carlos Fabra, "Il capo di tutti capi", cacique de Castellón por la gracia de su familia, que tiene el cargo en propiedad desde La Restauración, esto es, que finalmente lo van a juzgar por sus desmanes. La causa contra "don Carlo" incluye su obra más emblemática, el aeropuerto peatonal de Castellón y la estatua que la caricatura un desquiciado escultor le ha erigido, sin cobrarle la mano de obra, en las inmediaciones; la extraordinaria habilidad demostrada por el prócer valenciano para hacerse con los décimos premiados en la lotería de navidad de todos los años; y trapacerías varias presuntamente cometidas por el interfecto en el proceloso mundo de los negocios empresariales, eso sí, vía interpuesta. Y, como otros grandes próceres, don Carlo es pobre de solemnidad por lo que no debería juntar la fianza de 4,2 millones de euros que tendrá que depositar para no dar con sus huesos en el frío suelo del calabozo, lo que por otra parte da una idea de la magnitud del apandamiento.
El Partido Popular, por boca de su ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, don Cristobal Montoro, ha puesto sobre la mesa la posibilidad de entrullar a todos los gobernantes, tanto de las Taifas como de cualquier reyezuelo o mandamás cuyos dominios comprendan cualquier otra división político-administrativa, que se hayan gastado el dinero de los ciudadanos que habitarán ese territorio en el siglo que viene, y dicho y hecho. Medio Partido Popular anda apresurado, haciendo las maletas, rumbo a las Islas Caimán o a cualquier otro país en el que sepan valorar sus méritos y capacidades, habida cuenta del desprecio del que son objeto aquí; ya se sabe que nadie es profeta en su tierra. Al menos aquí, en los últimos jirones de lo que antaño fue reino y brevemente país, actualmente Comunidad Valenciana, la doctrina Montoro ha calado hondo y en vías de acabar entre rejas está medio PPCV por las tres provincias. El peperío gaviotil vive en una permanente desazón, probablemente convertida en terrible certeza dentro de no mucho tiempo cuando el jurado emita veredicto sobre la inocencia o culpabilidad de don Francisco Camps y don Ricardo Costa, acrecentada ahora por la caída en desgracia de don Carlo, que ese sí que es una torre bien alta. Porque ante la evidencia del desmontaje del espejismo onírico de una "región que avanza en marcha triunfal", tras cuya fachada en ruinas sólo se ve un erial improductivo y esquilmado por el eficacísimo método del latrocinio y tente tieso perpetrado por la casta de apandadores que hemos puesto al cuidado del gallinero sabiendo que eran raposas, sálvese quien pueda. En realidad es más bien "agarra el dinero y corre", que no está la cosa para bromas y cada vez quedan menos paraísos fiscales.
Y mientras el cacique "orellut" inicia su particular "via crucis", que como en el caso de don Francisco Camps es probable que le lleve de cabeza a Picassent, municipio valenciano custodio de la prisión más cercana, el escenario de cartón-piedra de una Comunidad Valenciana convertida en enorme falla (hoguera, en lengua vernácula) arde por sus cuatro costados. La ciudadanía, hastiada del latrocinio, ha salido otra vez a la calle, para protestar contra las medidas de "austeridad" que impulsa el nuevo Consell (Gobierno autonómico) dirigido por otro Fabra, el bueno, don Alberto, pero lo mismo pasó con el expolio del barrio valenciano de "El Cabanyal" o con la subestación eléctrica de otro barrio valenciano, esta vez el de "Patraix", que mucha protesta y mucha manifa, y mucho poli dando hostias a diestro y siniestro, pero luego, a la hora de votar, el PP arrasa sin paliativos. Ustedes verán lo que hacen, pero así no vamos bien. De ésta, nos vemos en la galería 4.
4 comentarios:
Soy muy escéptico con el tema de Carlos Fabra porque ni confío en la Justicia ni en lo que pueda hacer o mejor dejar de hacer el Partido Popular. Así que, andaremos y veremos, que decía mi padre. Si han tardado 8 años en sentarlo en el banquillo, pueden tardar 8 más en resolver el caso.
Yo tampoco echaría las campanas al vuelo, pero me gusta creer que al final es cierto que "el que la hace, la paga", déjame soñar.
Pues yo, hasta que no lo vea en el "truyo", no me lo creeré. A ver si también, ahora, van a retrasar el juicio, y dejan que prescriba como con los otros casos que le prescribieron.
No confío, en absoluto, en la Justicia esta. Y todo por no hablar con lo que están haciendo con Garzón por destapar el caso Gurtel y querer investigar los crímenes del franquismo.
En estos casos o en casos parecidos, es cuando funciona el aparato judicial.
Hay que tener presente que los procesos judiciales no siempre acaban como nos gustaría que acabasen. Quien se ha visto alguna vez en esa tesitura lo sabe bien, seguro, porque una cosa es lo que uno sabe que es cierto y otra, muy distinta, es poder demostrarlo ante un tribunal, enfrentándose a otra parte que, por su lado, considera que también sabe lo que es cierto y que no tiene nada que ver con lo que tú sabes.
El hecho de que en España uno tenga derecho a un juicio justo y a la tutela judicial efectiva, supone de hecho la presunción de inocencia, que deriva a la acusación la carga de la prueba. Eso es importante, muy importante, sobre todo para mucha gente en este país que no tuvo tanta suerte, no hace mucho. Así que, por favor, antes de lanzarse a decir barbaridades, pensemos lo que decimos.
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